En
el año 1956 los padres de Don Hugo Vargas esclavo del niñito en quien hoy
profesa su amor y fe trajeron desde Bolivia el obsequio de una querida amiguita
llamada Isabel, a su llegada a Chile, la familia empezó en torno a esta imagen
a celebrar su nacimiento, antiguamente ubicado frente al ferrocarril de calle
Balmaceda y hoy en calle Costa Rica de nuestra Ciudad.
Desde
sus inicios la tradición en adoración a Jesús en su altar es llevada por la
familia de Don Hugo, con aquel encuentro sublime de música, bailes, y
cantos. Y así, sus inicios fueron
amenizados por las vitrolas, acordeones y bombos, unido al espíritu de sus
visitantes que en pareja danzaban al compás de los ritmos pastoriles en la
adoración que juntos expresaban en este nacimiento, pero este compartir no
solamente quedo ahí, de esta misma manera de relacionarse surgieron amistades
profundas, así como también muchos jóvenes encontraron el amor y formaron sus
familias, nadie podía quedar sin bailar y quien no sabia hacerlo, se unía en
aprendizaje a estas danzas antiquísimas recopiladas por los años, luego se le agasajaba
con bebidas, buñuelos y chocolate.
La
tradición es llevada por siempre y así el ritual de la apertura del día 24 en
la noche parte con la presentación de la imagen del Niño en la misa de gallo,
para luego adorarlo en su nacimiento, los días posteriores estará abierto el
nacimiento para todo el publico y también, saldrá el niño a visitar a mas
Niñitos junto a su familia, durante todo el periodo de navidad acuden decenas
de bailes día tras día, y a todas horas llegando incluso a esperar su turno
para poder danzarle, para luego cerrar el nacimiento con la ultima misa en que
se presenta al Niñito y luego se danza hasta las 12 de la noche en donde se
cierra… sumidos en el aroma del incienso y las bendiciones del papel picado en
señal de alegría, y en señal de cierre se cubre el altar para cerrar de este
modo el nacimiento, lo que da paso a la celebración jugando todos alegres con
challa, hasta el próximo año.

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